Los Niños de Morelia

4 abr

“Estábamos desconcertados, no sabíamos el por qué tanta gente venía a darnos la bienvenida. Recuerdo que mi hermano Julio preguntó a Gabriel: “¿Será que así son las bienvenidas en México para los excursionistas?” Y Gabriel respondió: No lo sé. ¡No tengo ni la menor idea de lo que está sucediendo! Bajamos del tren y caminamos por la Avenida Ejército Nacional (…) Al día siguiente nos entregaron ropa nueva. Debíamos estar bañados y vestidos para el medio día, pues el Presidente de México vendría a saludarnos”.

Así narraba el recientemente fallecido Carmelo Cervantes Muela, Niño de Morelia, su llegada México. ‘Los niños que nunca volvieron’ no ha podido recoger el testimonio de Carmelo, pero aquí queda nuestro particular homenaje a sus memorias, presentes en la novela ‘Senteta Años en México’. Este fragmento de su historia es idéntico al que vivieron los otros 455 niños que viajaron a México. Son conocidos como los Niños de Morelia porque fue en esta ciudad, la capital del Estado de Michoacán, donde se alojaron. Los pequeños fueron destinado a dos seminarios de acogida, ahora transformados en el colegio mixto Escuela Industrial España-México.

En las palabras de Carmelo queda evidenciada la labor del por entonces Presidente de México, el General Lázaro Cárdenas, en el traslado y acogida de estos Niños: “El presidente Cárdenas y su esposa Doña Amalia siempre cuidaron de nosotros. Yo y todos mis compañeros les estamos muy agradecidos”. Estos niños de ayer no pueden disimular hoy su gratitud al pueblo mexicano. Para la mayoría, como afirma la entrevistada Amparo Batanero, México es su hogar.

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